viernes, 22 de abril de 2011

El proceso de un cambio


En diversos textos históricos, se puede apreciar una diferenciación semántica que es clave para entender el “proceso evolutivo” del hombre. Se distinguen dos términos: “Barbarie” y “civilización”. Términos que a continuación explicaremos brevemente.

La palabra "bárbaro" es de origen griego. En la antigüedad, se les designaba a las naciones no griegas, consideradas primitivas, incultas, atrasadas y violentas. Por otra parte, según el diccionario francés Petit Robert, el término "barbarie" tiene dos significados diferentes, pero relacionados entre sí: "ausencia de civilización" y "crueldad del bárbaro”

La primera vez que se habló de "civilización" fue en el siglo XVIII, en el marco conceptual de la teoría del progreso. Los ilustrados comenzaron por contraponer civilización, conforme a la nueva forma de vida racional que ellos representaban: "feudalismo".

¿Cómo nace la barbarie en los tiempos remotos? ¿De qué forma se establecen los parámetros de evolución? ¿Cómo se produce el cambio?

A raíz de estas interrogantes, se pueden determinar diversas fases que hacen del hombre bárbaro, como un pro-civilizador: “El gran período de la barbarie se destaca por cuatro sucesos de especial relevancia, a saber: la domesticación de animales, el descubrimiento de los cereales, el empleo de la piedra en arquitectura y la invención del proceso de la fundición del mineral de hierro”[1]

¿Y qué se quiere decir con: “La barbarie finaliza con la producción de grandes bárbaros”? aquí es cuando el hombre avanza, y se supera antropológicamente hablando. Se generan cambios que lo demuestran y se descubren nuevos elementos, como los nombrados anteriormente, que facilitan la vida del hombre, pero que también marcan el progreso humano.

Una manera de describir qué es la barbarie es la siguiente: “Actitud de la persona o grupo que actúan fuera de las normas de cultura, en especial de carácter ético, y son salvajes, crueles o faltos de compasión hacia la vida o la dignidad de los demás: exhala el último suspiro, con la pluma todavía en la mano, mostrando el valor moral de la razón frente a la barbarie y al crimen.”[2] Y esto último es lo que se supera, se desarrolla en los humanos que alcanzan este nuevo nivel, niveles que no tienen un fin, y que cada día como sociedad debemos ir avanzando. Hoy en día, este desarrollo no es homogéneo y parcial en todo el mundo, existen culturas que han llegado más lejos que otras, muchas veces acompañándose de abusos sobre los más débiles.

Finalmente, hacemos alusión a la frase destacada: La barbarie finaliza con la producción de grandes bárbaros. Frase que deja al descubierto el proceso de transformación o evolución del hombre y su cultura. El cómo un hombre falto de civilización, salvaje y violento, encuentra formas de desenvolverse. Encuentra métodos para hacer de su vida, una vida más fácil y simple. Partiendo de la misma utilización del fuego, siguiendo con las diversas herramientas creadas. Incluso, la misma aparición de un lenguaje cada vez más complejo. Siendo este último, la expresión máxima del proceso evolutivo del hombre[3].

Así, la barbarie, expresada por la carencia de civilización y sobrante de rudeza, se va transformando en algo cada vez más complejo, alimentado por la cultura misma y las formas de desarrollo humano. Todo, gracias a la inmensa capacidad humana de buscar cosas para su propio bien.

Belén Merino - Matías Sepúlveda - Tomás Vergara

Parte grupal de la prueba.


[1] Constructores de otredad, página 52

[2] La Barbarie. Sobre el Concepto de Barbarie. Disponible en http://labarbarie.com.ar/sobre-el-concepto-de-barbarie/ (Extraído: 22-04-11)

[3] El Origen del lenguaje, J. M Briceño Guerrero

miércoles, 20 de abril de 2011

La Pérdida de una Cultura


¿Qué es la cultura? Esta pregunta es muy amplia, y es posible abordarla de muchos ángulos diferentes. Si nos basamos en nuestro texto base, “Constructores de la Otredad” encontramos una cita de Tylor, en la que nos dice que la cultura es “Un todo complejo que comprende conocimientos, creencias, artes, moral, derecho, costumbres y cualquier otra capacidad y hábito adquiridos por el hombre en tanto miembro de una sociedad[1]” luego, el mismo autor agrega que la cultura se puede concebir como “una capacidad o hábito adquirido”. A partir de esta definición, analizaremos la vista que realizamos esta semana.

En la exposición “Explorador salesiano de los territorios magallánicos” que se presenta en el Centro Cultural Palacio La Moneda, se muestran imágenes que retratan habitantes y paisajes del extremo austral de Chile a principios del siglo XX, autoría del explorador italiano Alberto De Agostini.

Fue muy normal en la época de la conquista española en América, la pulverización a distintos pueblos locales, eliminando a personas sin importarles nada. Lamentablemente el pueblo Selknam, mal conocidos como Onas, fueron uno de los pueblos que sufrieron del abuso colonizador. Según Wikipedia: El contacto con el hombre blanco comenzó en 1520 cuando Magallanes descubrió el estrecho que lleva su nombre y vio las fogatas de los indígenas que motivaron el nombre del territorio. Posteriormente, los contactos continuaron en forma esporádica hasta las últimas décadas del siglo XIX con la llegada de misioneros salesianos y de hombres blancos a colonizar y explotar la isla[2]. Pero a lo anterior, hay que agregarle que la relación con los colonizadores, terminó siendo el principio del fin para la cultura Selknam.

La búsqueda de dinero, oro y riquezas cegó a los extranjeros, junto con el desarrollo de la ganadería en el lugar. Las graves consecuencias de esta ‘relación’ trajo consigo “Matanzas, deportaciones masivas practicadas por el hombre blanco, junto a enfermedades infecto-contagiosas introducidas, terminaron por romper el equilibrio natural de estos grupos. El uso de vestuario occidental, inadecuado para la lluvia y para las costumbres higiénicas de ellos, puso punto final a la sobrevivencia de este pueblo.”[3]

Todas las atrocidades y abusos anteriormente descritos, son posible ver en las fotografías de las diferentes mujeres y hombres Selknam, en los demacrados rostros de estas personas, que sin cometer falta alguna, más que vivir en su territorio, fueron atacados y eliminados por personas que simplemente, se creían superiores. Y es que lamentablemente, la ambición y las ansias de explotar a los más débiles, causaron estragos en la mayoría de los pueblos prehispánicos, lo que también acabó con mucha y muy valiosa cultura autóctona.


Tomás Vergara Pineda


[1] BOIVIN, Mauricio et al. (2004) Constructores de Otredad. Una introducción a la antropología social y cultural. Buenos Aires: Editorial Antropofagia. P.27

[2] Wikipedia. Recuperado el 20 de Abril de 2011, de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Selknam

[3] Icarito Recuperado el 20 de Abril de 2011, de http://www.icarito.cl/enciclopedia/articulo/historia-geografia-y-ciencias-sociales/identidad-y-diversidad-cultural/2009/12/45-1029-9-los-onas-o-selknam.shtml

martes, 19 de abril de 2011

La fragilidad humana


Recuerdo como si fuera ayer, la vez en la que olvidé dar las gracias a una persona que me devolvió un reloj que había olvidado en el metro. Ese simple hecho de olvidar agradecer a alguien que te hizo un bien, es una sensación incómoda. Algo tienes que hacer para remediarlo. Esto cabe como anillo al dedo para la exposición a la cual asistí. Y es que la mayor fragilidad humana es la memoria, ¡qué rápido que olvidamos algunas cosas!

La exposición aludida la visité en el Centro cultural del Palacio La Moneda. Llevaba por nombre “exposición fotográfica "Alberto De Agostini". Y es éste personaje, el que nos hizo un gran favor a todos los chilenos.

En uno de los paneles se encontraba parte de la reseña de la exposición y me pude dar cuenta de la gran importancia que ésta tuvo para Chile. Decía que gracias a la compilación de una cantidad de fotografías tomadas por Alberto De Agostini en Magallanes y La Tierra del Fuego, en otros países pudieron darse cuenta de la realidad de los pueblos “escondidos”. Y pareciera que esta exposición es para agradecerle, aunque sea en honor a su memoria y también para que no olvidemos lo que forma parte de nuestra historia.

Según Tylor, en “Costructores de Otredad” (la construcción del otro por la diversidad) señala que: “como producto de la naturaleza, la cultura está sometida a un proceso de cambio (evolución), es decir, a un proceso evolutivo de diferenciación”. Las fotografías que se pueden apreciar, representar el intento de plasmar la forma de vida de los pueblos de Magallanes. Pueblos que en su posterioridad, presentaron un proceso lento de evolución cultural, incluso desaparecieron. Esa es la razón por la cual, en la actualidad, podemos apreciar parte de su cultura. Cultura que nos fue heredada para que la pudiéramos recordar.

Me quiero detener, primeramente, en una de las fotografías. Aparecían dos hermanos Onas. Una niña y un niño abrazados y abrigados por pieles de animales. Foto tomada en Tierra del fuego. Se puede apreciar la calidad de vida de estos niñas y lo que siempre es mencionado cuando de su vestimenta se trata, pieles de animales que le servían como abrigo.[1] Sonrisas en sus rostros , felicidad que refleja su costumbre de vida, a pesar de la precariedad de ésta. Sin duda, la calidad de la fotografía, aunque parece simple, deja al descubierto su propia realidad.

Y en la segunda fotografía que me quiero detener, es aquella en la que sale una hermosa cascada del río Cochrane en la región de Aysén. Paisaje que da cuenta de los maravillosos ambientes y paisajes que podemos encontrar en nuestro país. Cascada que pareciera estar oculta entre tantos árboles y naturaleza. La hermosura de nuestro país, que muchas veces es despreciada.

Según wikipedia: “Antes de su casi extinción, eran nómadas terrestres, cazadores y recolectores”. Afirmación que puede ser claramente rectificada por la exposición a la cual asistí. En las demás fotografías, se veían a la población Selknam andar en canoas, o recoletar mariscos para su propia alimentación.

Finalmente, la exposición, que sólo muestra fotografías y nada de texto, nos deja una sensación de conocimiento. A través de ellas, se da cuenta de pueblos ya olvidados y de paisajes ocultos de nuestro país. Alberto De Agostini nos enseña a querer y respetar lo que es y los que fueron parte de nuestra historia. Culturas que, gracias a este tipo de exposiciones, no son abandonados a su suerte, y quedan por lo demás, en nuestro consiente y en el de las próximas generaciones.


BELÉN MERINO


[1] Los Onas: Tierra del fuego. Carlos Gallardo R.

domingo, 17 de abril de 2011

Al sur del mundo

Chile, es un extenso país, con maravillosos paisajes y un sinfín de particularidades. En el extremo sur, se encuentra la región de Magallanes, la cual se caracteriza por poseer impotentes e increíbles hielos ancestrales. A pesar de ser una región con dificultades climáticas, ha sido foco de estudio por diversos investigadores, dadas sus condiciones antropológicas- históricas.


Al extremo sur, han llegado ilustres hombres, quienes han sido indispensables a la hora de concebir el proceso de construcción y conocimiento del territorio nacional. Dentro de este selecto grupo, se encuentra el sacerdote Alberto De Agostini, quien arribó a Punta Arenas en 1910.

Se desarrolló como investigador, dejando un legado patrimonial, excepcional para la época. El académico Ricardo Rubio, del Centro Cultural Palacio la Moneda, afirma que: “Legó un patrimonio documental de incalculable valor, especialmente sus fotografías de poblaciones indígenas magallánicas. Son abundantes las imágenes que podemos apreciar hoy, logradas con una delicadeza sensibilidad estética, con una precisión envidiable y con un interés profundo por la grandiosidad de los paisajes y la gente de Magallanes y Tierra del Fuego (…) ”
[1]

Las imágenes, dictan de perfección. La expresión facial de los indígenas, el paraje profundo, la sutileza en la mirada de las mujeres, es impresionante. Tal como sucede en la fotografía "hermano y hermana onas" en donde dos pequeños indígenas están situados dentro de un paisaje impotente, sus caras reflejan una contraposición de sentimientos. Por una parte, la niña refleja con su mirada y su dulce sonrisa, felicidad. El hermano, en cambio, refleja una ternura con cierto grado de tristeza, que deja a la fotografía, para un análisis más profundo.

Dentro de las 33 imágenes, hay ciertas fotografías que llaman la atención, tanto por su contenido histórico como por su expresión artística. Es así como destaca "Indígenas Alacalufe en su canoa" en donde las caras de los aborígenes, dictan de una naturalidad y salvajismo, propio de sus raíces.

En esta memoria fotográfica, cabe destacar la proximidad del sacerdote en conjunto con los aborígenes, su cercanía natural y el establecimiento de un nuevo tipo de investigación/exploración. Queda en manifiesto que el estar al sur del mundo, dista de una diversidad inexplicable de paisajes y cultura. Cultura que ha sabido establecerse a lo largo del tiempo, a pesar de la poca integración que hoy en día, están suscitados.

Onas y Alacalufes insertados dentro de la patagonia austral, en el extremo sur del país.
aborígenes situados entre su cultura y la modernidad, que se acerca a paso agigantado.

Publicado por Matías Sepúlveda


[1] Ricardo Rubio Gonzalez, académico Universidad Católica Silva Henríquez

miércoles, 13 de abril de 2011

La complejidad de una formación de identidad


El arqueólogo V. Gordon Childe [1]señala que: “el control del fuego fue, presumiblemente, el primer gran paso en la emancipación del hombre respecto de la servidumbre de su medio ambiente”. La anterior afirmación, refleja claramente el sentido que se quiere dar en la película “La guerra del fuego”. El cómo un elemento como el fuego, se vuelve cada vez más imprescindible y fundamental para el proceso evolutivo de una sociedad.

Posiblemente, la película muestre el periodo conocido como “Paleolítico”. Periodo de iniciación de la sociedad. Ahora bien, la película muestra una especie de rivalidad entre dos grupos: uno que no dominaba el fuego y el otro, que ya poseía total dominio de éste. Se puede ver con claridad, la pugna que estos dos “bandos” tienen con el único culpable: el fuego. Ahí gatilla la importancia que tuvo este elemento para el desarrollo de una sociedad emergente.

Vemos, además, los tipos de relaciones que se podían dar en la formación de una tribu. Relaciones humanas como las que muestra la película entre Ika y Naoh. Casi al final de la película, Ika que estaba embarazada, es abrazada y acariciada por Naoh, quién parece conmovido por aquella situación. Esto nos intenta decir que desde los inicios de la humanidad, vemos una clara muestra de sensibilidad y de deseo de compartir sentimientos con otros. O simplemente, el proceso de formación de clanes familiares. Aquel, es también un ejemplo de evolución, o más bien, es algo que ayuda a este proceso de desarrollo humano.

Se puede distinguir que esta etapa de evolución, fue un proceso complejo y lento. Un proceso de adaptación y conveniencia. Pero, el general de la película se enfoca en los inicios de una cosa: la cultura, quizás arcaica, pero cultura al fin y al cabo. Edward Tylor en "Constructores de la Otredad·, libro base de la asignatura, define a cultura como: "Un todo complejo que comprende conocimientos, creencias, artes, moral, derecho, costumbres y cualquier otra capacidad y hábito adquirido por el hombre en tanto miembro de la sociedad".

Desde ya los inicios podemos ver el rol que juega la mujer en una sociedad. Culturalmente hablado, y en la película, se muestra a la mujer como un objeto de deseo, nada diferente a lo que en la actualidad se acostumbra a ver.

Finalmente, “la guerra del fuego” muestra cómo lo tenían que hacer para poder sobrevivir. Ellos al no tener nada, debían enfocarse a la fabricación rústica de chozas, a la caza y a la pesca. Elementos que, sin lugar a dudas, van ayudando a la conformación de su cultura y de su manera y forma de vivir.

Belén Merino


[1] En Los orígenes de la civilización (Buenos Aires, Eudeba, 1984, p. 66)

El Fuego como Elemento de Evolución


La verdad es que no es muy común ver películas en las cuales se busca realizar un análisis profundo de ciertas conductas humanas, como lo pueden ser los cambios que se producen en este y a causa de qué se producen estos mismos. La evolución del hombre cuenta con varios matices que no siempre son conocidos. La Antropología es una herramienta que nos puede ayudar en este caso.

La película “La Guerra del Fuego” del director francés Jean-Jacques Annaud, fue publicada en el año 1981. En ella se trata principalmente, la importancia que tuvo para el hombre y su evolución, el descubrimiento del fuego, considerado como algo completamente necesario para la supervivencia del hombre. En el film, se muestra la lucha por la posesión del fuego, y la imagen de una tribu que busca conservarlo, ya que no sabían cómo producirlo nuevamente.

“El fuego también era útil como protección contra otros animales, incluidos los más fieros. Una hoguera en el interior de una cueva o dentro de un círculo de piedras mantendría alejados a los predadores. Podían gruñir y merodear por las inmediaciones, pero si no se mostraban lo bastante inteligentes como para mantenerse alejados del fuego, les bastaba con una sola experiencia de lo que significaba su proximidad. Por lo demás, el Homo erectus podía acarrear ramas encendidas para levantar la caza, provocar estampidas y conducirla hacia las trampas o los despeñaderos.” (http://www.portalplanetasedna.com.ar/fuego.htm)

La reseña anterior, nos indica la importancia que el fuego tenía para los humanos, con este se defendían de sus pares y también de animales salvajes. Como es posible ver en la película en el enfrentamiento con otra tribu, en la que los invasores terminan quedándose con el fuego, por lo que los perdedores deciden enviar a tres ‘guerreros’ para recuperarlo. En esta secuencia es posible notar como estos individuos se basaban en instintos naturales para desarrollar sus tareas diarias, así como también para aparearse, ya que en estas no existían los sentimientos, era sólo una forma de reproducción.

La posesión y utilización del fuego era clave para las tribus de la época, se consideraba que al perder el fuego, la vida de ellos cambiaba, por lo que realizaban grandes esfuerzos por mantenerlo vivo. Esta dependencia del fuego, demuestra lo sujeto que estaban los humanos a la espontaneidad que les ofrecía la naturaleza, como lo dice Morgan:

“El camino seguido por la humanidad en su desarrollo puede ser reconocido hasta el punto en el cual, sin conocimiento del fuego, sin lenguaje articulado y sin armas artificiales, estaba sujete como los animales a los productos espontáneos de la tierra” (Morgan, 1977)

A modo de conclusión, hay que recalcar que en la película “La Guerra del Fuego” se recrea el modo de vida de los hombres primitivos, sus costumbres y acciones más comunes, se destaca como esto mismo comienza a marcar la evolución del ser humano, diferenciándolo de los demás seres vivos. Se logra visualizar el surgimiento de las sociedades y la creación de culturas, que viene a mostrarnos el avance del hombre.


Tomás Vergara P.

sábado, 9 de abril de 2011

Quest for fire


¿Cómo evolucionó el hombre? ¿Cómo surgió la socialización en los tiempos primitivos? Es muy difícil poder interpretar la relación coexistente entre el hombre y su evolución. Pero, es más simple poder analizarla. Desde un punto de vista antropológico, se puede entender como la existencia del ser ante un grupo humano. El nivel alcanzado, dependerá de varios factores, como por ejemplo, el tipo de cultura dentro del cual se encuentra inmerso, los avances tecnológicos y la capacidad de adquirir todo lo realizado.

Es así como el fuego, un bien valorizado por los primates, se volvió uno de los factores de mayor envergadura. En la película "La guerra del fuego" se narra este tipo de bien, como algo necesario e importante para la supervivencia de los hombres. Desde un comienzo, sirvió como un fin especial que condujo a la lucha por su posesión.

El enfrentamiento hizo que quedara en manifiesto las debilidades de los primates, y sus diferencias entre sí. Existe una clara distinción entre las tribus, la más joven y la más experimentada. Aunque esto no fue decisivo para la obtención del tal sagrado bien.

El fuego, es esencial en la vida, tanto en la antigüedad, como en los tiempos modernos. Y aún así, sirve de la misma forma: para cocer, para calentar, para dar vida...

En este documental se puede apreciar el valor permanente que se le puede asignar a un bien tan necesario, en donde las aptitudes de cada tribu, eran clave para la obtención de él.
Hay un detalle que cabe destacar por sobre los demás: Si el fuego se apagaba, la vida de ellos cambiaba. Es por esta razón que intentaban hasta lo imposible por dejarlo encendido, es tan alto el grado de asignación que se le brinda, que lo hace indispensable en la vida de los primates.

Una metáfora del hoy, fuego, ceniza, viveza. Tres elementos que al cohesionarlos, logran conectar el pasado, con el presente. El fuego aviva nuestro hoy, las cenizas del pasado quedan en el olvido, para luego, soñar con un mañana, en donde la llama de la higuera encienda hasta lo más profundo de la raza humana.

Es así como queda en manifiesto los diferentes grados de evolución humana, los cuales se fueron desarrollando paralelamente, en un mismo período. El surgimiento de las sociedades en la era primitiva, el traspaso de conocimientos, la base de una interrelación que sería clave para el futuro. De esta forma, el proceso de transculturización se hace inminente...


Por Matías Sepúlveda